Una investigación de Borderless Magazine reveló que los casos de asilo de inmigrantes somalíes fueron tramitados de manera acelerada, lo que dificultó que algunos de ellos reunieran las pruebas corroborantes necesarias para preparar sus audiencias.
Bajo las luces fluorescentes de una sala de audiencias sin ventanas, situada en el piso 15 de un rascacielos del centro de Chicago, un solicitante de asilo somalí nombrado Mahammad movía nerviosamente la pierna bajo la mesa mientras observaba al juez de inmigración adjunto interino, Craig Defoe. Preparándose para dar su testimonio, Mahammad se acomodó, se inclinó hacia adelante y dirigió su atención a su abogada. Comenzó a responder a sus preguntas, consciente de que, apenas unas horas más tarde, el juez decidiría si le permitía permanecer en Estados Unidos o lo enviaba de vuelta a un país donde creía que lo matarían.
Mahammad nació en un clan minoritario en la base del sistema de castas de Somalia. Se enamoró de una mujer de un clan mayoritario, y los dos se casaron en secreto. Pero cuando su familia descubrió que estaba embarazada, trataron de torturar y matar a Mahammad. Después de sobrevivir a múltiples intentos de asesinato, huyó a EE.UU., creyendo que el gobierno mayoritario controlado por los clanes no lo protegería. Nunca volvió a ver o oír de su esposa.
Este fue el testimonio que Mahammad dio al juez jefe de inmigración jefe adjunto interino Craig Defoe en abril de este año.
Mahammad había intentado conseguir pruebas de la violencia que experimentó en Somalia. Por lo general, los solicitantes de asilo conocen la fecha de sus audiencias con más de un año de antelación, lo que les da tiempo para gestionar los trámites burocráticos y los servicios de correo de su país de origen, así como para traducir y presentar las pruebas ante el tribunal de inmigración. Sin embargo, Mahammad fue notificado de su audiencia con solo 33 días de antelación.
A pesar de los plazos tan ajustados, estaba previsto que los documentos clave que Mahammad había solicitado de Somalia, cuya llegada suele demorarse meses, se entregaran el mismo día de su audiencia. No obstante, cuando Mahammad y su abogado entraron en la sala del tribunal de Defoe, lo hicieron con las manos vacías.
En parte debido a la falta de pruebas que corroboraran su relato, el juez determinó que el caso de Mahammad carecía de credibilidad y ordenó su deportación a Somalia.
Mahammad es uno de los cientos de solicitantes de asilo somalíes en todo el país cuyos casos pasaron a formar parte del llamado “rocket docket” del tribunal de inmigración este año. En medio de un intenso escrutinio federal sobre los inmigrantes somalíes, la Oficina Ejecutiva de Revisión de Casos de Inmigración (EOIR, por sus siglas en inglés), la oficina del Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) que administra los tribunales de inmigración, adelantó las audiencias de los solicitantes de asilo meses o incluso años respecto a las fechas originalmente programadas.
“Es sumamente inusual que haya un blanco claro de una determinada nacionalidad de una manera tan abierta como lo que ha sucedido con los somalíes,” afirmó Stephanie Spiro, directora asociada de programas de protección y alivio migratorio del National Immigrant Justice Center (NIJC, por sus siglas en inglés). “Existe animosidad, hay una selección discriminatoria.”
Entre febrero y mayo, Borderless presenció 35 horas de audiencias de solicitantes de asilo somalíes en el tribunal de inmigración de Chicago. En dichas audiencias, Borderless observó a los jueces negando regularmente las solicitudes de asilo debido a la falta de pruebas que los inmigrantes no habían tenido tiempo de conseguir; los jueces citaban con frecuencia una norma, ya derogada, de la política migratoria del presidente Joe Biden que descalifica a muchos somalíes para recibir asilo; y errores recurrentes cometidos por parte de la EOIR, los jueces y los abogados de inmigración en la prisa por tramitar los casos incluidos en el calendario acelerado.
En respuesta a estas observaciones, la EOIR declaró que reducir el retraso acumulado en los tribunales de inmigración es una de sus máximas prioridades y que seguirá ajustando la programación de las audiencias para tramitar los casos de manera "oportuna y legal."
"El Departamento de Justicia está restaurando la integridad de nuestro sistema de inmigración al escuchar los casos de forma justa, expedita y uniforme, conforme a la ley," dijo la EOIR. "Las demoras innecesarias perjudican tanto a los extranjeros con solicitudes legítimas como al público estadounidense, que desea que aquellos con solicitudes sin fundamento sean expulsados lo antes posible."
Los inmigrantes somalíes en la mira federal
Abogados de inmigración de todo el país sitúan el inicio del expediente específico sobre casos de inmigrantes somalíes en febrero, periodo que aún se veía afectado por las críticas públicas del presidente Donald Trump hacia los inmigrantes somalíes.
Trump comenzó a intensificar sus ataques verbales contra los inmigrantes somalíes en diciembre de 2025, en respuesta a esquemas de fraude reales e inventados que le costaron al gobierno de Minnesota miles de millones en los últimos cinco años. Ochenta y cinco de las 98 personas acusadas por el gobierno federal de estos esquemas fraudulentos eran de “ascendencia somalí,” según el DOJ.
Luego, en enero, el gobierno federal intentó poner fin a la designación de Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) de Somalia.
El TPS protege de la deportación a los inmigrantes que huyen de situaciones adversas en sus países de origen, independientemente de si reúnen los requisitos para obtener asilo.
Los somalíes han contado con el TPS desde el estadillo de la guerra civil somalí en 1991, conflicto que provocó el colapso del gobierno del país y sometió a los ciudadanos a la violencia militante basada en clanes que acabó con la vida de cientos de miles de somalíes. Si bien en las décadas posteriores surgió un nuevo gobierno en Somalia, su autoridad es cuestionable y está bajo el control de los clanes mayoritarios. En la década de 2000, el grupo militante al-Shabaab ascendió al poder y actualmente controla gran parte del sur de Somalia. Todas las administraciones presidenciales desde 1991 han prorrogado el TPS para los somalíes.
El intento de la administración Trump de poner fin al TPS fue frenado por un juez federal en marzo. Sin embargo, tras la decisión de la Corte Suprema en junio de permitir iniciativas federales similares para cancelar el TPS de haitianos y sirios en junio, a los abogados de inmigración les preocupa que los somalíes también puedan perder esta designación.
Aunque el TPS se mantenga vigente, no todos los somalíes califican para ello. Quienes no califiquen pueden solicitar asilo ante un tribunal de inmigración, una protección legal para personas que huyen de la persecución o que temen por sus vidas en su país de origen.
En febrero, solicitantes de asilo somalíes de todo el país fueron citados a comparecer ante el tribunal con apenas una semana de antelación para programar sus audiencias finales, en las que un juez decide sobre sus casos. Por lo general, transcurre un año o más entre estas audiencias de programación, o “master” audiencias y sus audiencias finales.
Sin embargo, en el caso de estos somalíes, los jueces fijaron las fechas de las audiencias finales con apenas dos semanas de antelación.
En marzo, un bufete de abogados del Medio Oeste y organizaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes presentaron una demanda federal para detener el procedimiento acelerado aplicado a los somalíes, argumentando que estos casos de tramitación rápida abrumaban a los abogados de inmigración e imposibilitaban que desempeñaran su labor adecuadamente.
En su respuesta, el gobierno federal negó la existencia de una “política de tramitación acelerada” para los somalíes.
Finalmente, el juez falló contra la reclamación específica de los abogados de inmigración, pero determinó que las pruebas sugerían “alguna forma de esfuerzo coordinado dirigido exclusivamente a ciudadanos somalíes no detenidos.”
Falta de pruebas
Tras más de cuatro meses de observar casos de ciudadanos somalíes en el tribunal de inmigración de Chicago, Borderless halló pruebas contundentes de la existencia de un sistema de tramitación acelerada y de las repercusiones derivadas de los casos apresurados.
Como en el caso de Mahammad, Borderless constató que el mayor obstáculo para los solicitantes de asilo cuyos casos se tramitan por la vía rápida es la obtención de evidencia corroborante. Según la ley REAL ID Act, no se requiere evidencia corroborativa para respaldar el testimonio de un inmigrante en el tribunal de inmigración si “no pueden obtener dichas pruebas de manera razonable.” Sin embargo, los jueces tienen total discreción sobre lo que se considera razonable.
En el tribunal de inmigración de Chicago, Borderless observó a los jueces relacionando constantemente la credibilidad de los casos de solicitantes de asilo somalíes con la calidad de las pruebas corroborantes. En un caso en el que el juez Defoe concedió protección a un hombre somalí, declaró específicamente que daba crédito al testimonio del hombre basándose en los documentos de respaldo.
Borderless observó que, al disponer de poco tiempo para solicitar y recibir toda la documentación procedente de Somalia, a muchos inmigrantes sujetos al procedimiento acelerado les faltaban pruebas clave.
Por ejemplo, durante una audiencia de programación celebrada en febrero, los abogados solicitaron al juez Defoe fechas posteriores para las audiencias a fin de poder recopilar pruebas. Sin embargo, Defoe sostuvo que, dado que para entonces los solicitantes somalíes ya llevaban al menos un año en el país, deberían haber obtenido todo lo necesario. Esta postura fue compartida por otros jueces de todo el país, según documentos presentados en el marco de la demanda judicial contra el sistema de tramitación acelerada de casos.
Incluso cuando los solicitantes de asilo somalíes disponían de pruebas, Borderless observó que los jueces de los tribunales de inmigración los reprendían por inconsistencias menores. Las más frecuentes eran las discrepancias entre su solicitud de asilo inicial —redactada por ellos mismos— y las posteriores, elaboradas con la ayuda de abogados. A menudo, cuando los solicitantes de asilo llegan a Estados Unidos, casi no hablan inglés y carecen de recursos para contratar a un abogado, por lo que completan sus solicitudes por su cuenta lo mejor que pueden.
El abogado Christopher Kurczaba, quien representa a varios clientes somalíes, señaló que esto ocurre habitualmente con inmigrantes de todas las nacionalidades. Kurczaba relató que, en una ocasión, cuando un juez preguntó a uno de sus clientes rusos por qué había incluido en la segunda solicitud información que no figuraba en la primera, el cliente respondió, "porque ahora tengo un mejor abogado."
Descalificación automática para el asilo
Borderless también observó que los jueces de Chicago invocaban consistentemente la norma de la era Biden Circumvention of Lawful Pathways, incluso después de que fuera anulada por un juez federal.
Entre mayo de 2023 y mayo de 2025, la administración Biden impuso una norma que obligaba a los solicitantes de asilo a utilizar una aplicación móvil para programar una cita con un agente fronterizo antes de entrar en el país. Quienes entraban al país sin hacer una cita, se le descalificaba para recibir asilo.
La norma se aplica retroactivamente a quienes entraron en el país mientras estaba en vigencia. Todos los solicitantes de asilo somalíes que Borderless observó en el procedimiento acelerado de Chicago entraron al país durante este periodo, pero muchos declararon ante los jueces que no habían podido utilizar la aplicación móvil.
En todos los casos observados por Borderless, los solicitantes de asilo somalíes recurrieron a traficantes de personas para huir de Somalia, ya que muy pocos países permiten obtener visas y entrar legalmente con pasaporte somalí. En sus testimonios judiciales de esta primavera, varios inmigrantes somalíes dijeron que los traficantes no les permitían usar teléfonos. Incluso si hubieran podido utilizarlos, los traficantes no les habrían proporcionado alojamiento durante los meses necesarios para conseguir una cita programada.
Como resultado, la norma hizo prácticamente imposible que muchos somalíes obtuvieran asilo. Kurczaba dijo que la regla “contraviene totalmente la ley de asilo.”
Si bien la regla establece que debe haber una excepción para las personas que no tienen acceso a un teléfono inteligente, a menudo no existen pruebas que respalden esta circunstancia en el caso de los somalíes y, en los casos observados por Borderless, los jueces fueron críticos con ellos por haber recurrido a traficantes de personas.
El 7 de mayo, un juez federal puso fin oficialmente al uso de esta norma para denegar solicitudes de asilo. Sin embargo, en audiencias celebradas en el tribunal de Chicago los días 11 y 13 de mayo, Borderless observó que tanto el juez Defoe como el juez de inmigración Donald Eller invocaron dicha norma para denegar solicitudes de asilo.
Ni Defoe ni Eller respondieron a las solicitudes de comentarios antes de la publicación de este artículo.
La abrumadora cantidad de casos saturó el sistema
Si bien los solicitantes de asilo somalíes han soportado la mayor parte de las dificultades derivadas del llamado rocket docket, estos casos de vía rápida han sobrecargado a todos los integrantes del sistema de tribunales de inmigración. Además, a los abogados les preocupa que este procedimiento acelerado pueda servir de prueba piloto para cambios más amplios en el sistema migratorio.
En todas las listas de casos observadas por Borderless en Chicago, Defoe veía inicialmente todos los casos de ciudadanos somalíes. Borderless observó que el juez asignaba habitualmente tres audiencias diarias, cada una con un promedio de más de tres horas, más largas que la mayoría de las audiencias de asilo observadas en otras salas. Era frecuente que los casos se prolongaran tanto que la última audiencia del día comenzaba cuando el intérprete estaba a punto de finalizar su jornada laboral, lo que obligaba a Defoe a reprogramar la audiencia.
Esta situación se repetía con tanta frecuencia que se generó un nuevo atasco de casos, ya fuera porque se programaban para finales del verano o porque quedaban en un limbo administrativo mientras la EOIR definía el calendario.
A partir de mayo, varios abogados observaron que sus casos de ciudadanos somalíes eran reasignados a Eller, un juez “satélite” de Chicago que tramita los casos de forma virtual desde Fort Worth, Texas. En su primera jornada bajo este sistema de tramitación acelerada, logró completar los tres casos que tenía asignados.
En uno de esos casos, Eller denegó el asilo a una persona que había sido amenazada por al-Shabaab por trabajar con una empresa estadounidense y por sus creencias religiosas. Eller argumentó que, dado que el gobierno somalí estaba en guerra con al-Shabaab, dicho gobierno podía protegerlo de cualquier daño.
Sin embargo, en ese caso, el abogado había presentado pruebas sobre las "condiciones del país": informes del Departamento de Estado de EE. UU. sobre Somalia que indicaban que el gobierno somalí no podía proteger a sus ciudadanos frente a al-Shabaab. En una audiencia celebrada esa misma semana con el mismo abogado quien presentó los mismos informes sobre las condiciones del país, Defoe concedió la protección solicitada y citó dichos informes en su resolución.
Borderless también observó que la EOIR cometió errores logísticos en los casos del programa de tramitación acelerada de Chicago. El organismo no envió al intérprete adecuado para hombres que hablaban el idioma garre en tres casos distintos, según observó Borderless. En el segundo y tercer caso, Defoe pasó horas tratando de determinar si era posible continuar con el procedimiento, pero finalmente tuvo que reprogramar las audiencias.
La sobrecarga de trabajo de los abogados de inmigración, descrita en la demanda contra el programa de tramitación acelerada, también se hizo evidente en los casos judiciales de Chicago observados por Borderless.
Ben Baumgartner, un abogado radicado en Kansas que representa virtualmente a cientos de clientes somalíes en todo el país, incluidos algunos en Chicago, dijo que ha dedicado todo su tiempo libre a estos casos.
Durante una audiencia celebrada en abril, Baumgartner olvidó presentar el certificado de nacimiento del demandado, que constituía su única forma de identificación. El juez Defoe le recordó que debía presentarlo y permitió que se incorporara al expediente. Baumgartner se disculpó, explicando que había estado trabajando hasta las 3 de la madrugada de ese mismo día.
“Hay un millón de requisitos que cumplir, así que, cuando no se dispone del tiempo suficiente, es posible que alguno quede pendiente,” dijo Baumgartner a Borderless.
Baumgartner dijo que simpatiza con los jueces encargados de estos expedientes de tramitación acelerada, ya que ellos también están abarrotados con estos casos. Aunque no estaba de acuerdo con los argumentos de los jueces de que los acusados ya deberían haber obtenido las pruebas necesarias para el juicio, considera que todos están recibiendo una “oportunidad razonablemente justa.”
“Creo que, efectivamente, hacía falta una mayor eficiencia en los tribunales de inmigración,” dijo Baumgartner. “No sé si centrarse en un grupo específico de personas y tramitar todos sus casos en cuestión de meses era la forma correcta de hacerlo, pero sí considero que era necesario un cambio.”
Somalíes en Chicago se unen
Durante años, los somalíes han podido encontrar refugio en Estados Unidos por medio del TPS y el sistema de asilo.
Abdinasir Kahin lo sabe bien.
Cuando a Mahammad se le denegó el asilo en abril, Kahin estaba sentado detrás de él en la sala del tribunal. Kahin ha sido testigo directo de cómo ha cambiado el sistema de inmigración desde que llegó a Estados Unidos como refugiado somalí en 2002, recibiendo finalmente asilo.
Kahin ha pasado casi todos los días en los tribunales desde marzo apoyando a sus compañeros somalíes y africanos orientales mientras navegan por el complejo sistema judicial. Ha establecido relaciones con abogados de inmigración en toda la ciudad y se ha convertido en un intérprete y asesor de confianza para ellos.
“Alguien me decía, ‘¿Cómo haces estas cosas y no te pagan?,’” dijo Kahin. "Les dije que no es algo en lo que pienso."
Ciudadano estadounidense desde 2016, atribuye su supervivencia en Estados Unidos a la amabilidad de las personas que lo ayudaron cuando llegó al país por primera vez. Ahora busca devolver ese favor.
Durante años fue taxista en Chicago. En 2009, el alcalde Richard Daley le otorgó el premio Taxista del año por saltar de su taxi para ayudar a la policía a perseguir a un ladrón.
Actualmente, él y su esposa son propietarios de Somali Safari, un restaurante en Rogers Park que se ha convertido en un refugio seguro para la comunidad somalí de Chicago.
“Este lugar se convirtió en un punto de encuentro para estas personas africanas,” dijo Kahin. “Todos se enteraron de que ofrezco ayuda voluntaria, así que me plantean cada vez más problemas.”
Los jueces de inmigración tienen total discreción sobre quién permiten asistir a las audiencias finales de asilo, lo que complica la labor de Kahin. Si bien Defoe permitió la presencia de observadores en las audiencias individuales finales a las que asistió Borderless, los abogados no saben con certeza si Eller permitirá a Kahin presenciar las audiencias virtuales de sus clientes. No obstante, Kahin, quien habla varios idiomas, desempeña un papel fundamental como intérprete, traduciendo el lenguaje jurídico de los abogados para que sus clientes puedan comprenderlo.
Kahin and attorneys are helping Mahammad and many other Somalis appeal their denials, including for the improper use of the Biden-era rule. The first appeal is made to the Board of Immigration Appeals. If that fails, they can take the case outside of the immigration system to the 7th U.S. Circuit Court of Appeals. Immigrants get a stay of removal while they are appealing.
As cases continue to be heard into the fall, Kahin said he will not stop attending hearings and advising Somali immigrants, even if he really should be helping his wife at their restaurant.
“Sigo siendo muy optimista respecto a que la cosas cambiarán,” dijo Kahin. “El sistema migratorio está roto. Es necesario arreglarlo de una vez por todas.”
Ben Lauren es un estudiante de posgrado de la universidad de periodismo de Northwestern.
Esta historia fue producida como parte de una colaboración entre el Laboratorio de Investigación de Medill-Chicago y Borderless Magazine.