Inspirada por la participación de su madre en su educación en México, María Leticia Toribio aboga por la seguridad y el apoyo de las familias inmigrantes en las Escuelas Públicas de Chicago.
Para Maria Leticia Toribio, mejor conocida como Letty por líderes de la comunidad y amigos, el apoyo para sus estudiantes significa escucharlos y entenderlos.
Letty, quien nació en México, aprendió eso a una edad temprana.
Como estudiante, Letty miraba a su mamá trabajar en recolectar fondos para su escuela. Ella la acompañaba para las juntas e intervenía cuando su mamá no podía asistir.
Letty después se mudó a los Estados Unidos y empezó su propia familia.
Cuando su hija empezó a asistir a clases en las Escuelas Públicas de Chicago (CPS, por sus siglas en inglés), ella se convirtió en una madre involucrada por décadas, convirtiéndose en una madre mentora en la escuela de su hija. Aunque sus hijas terminaron su educación, ella quiere ver que los espacios académicos mejoren.
La revista Borderless habló con Letty sobre su experiencia como líder comunitaria y que la inspiró a ser voluntaria y defender los estudiantes y las pólizas a través del liderazgo de padres.
La primaria y el llamado a ser voluntaria
Yo nací en México y estudié hasta la primaria. Mi mamá se involucró en la primaria. A mi me gustaba ver a mi mamá en la escuela porque me hacía sentir que a ella le importaba la escuela – y a mi también.
En México tenemos otro tipo de disciplina. También tenemos la Junta de Educación, pero los padres se reunían para ver las necesidades de la escuela con el director. Cuando teníamos sobrepoblación en los salones de clase, yo veía a mi mamá junto con otros padres que vendían, hacían kermés para recaudar dinero.
Hacíamos bailes donde iban bandas de música y los padres vendían comida y había actividades para los estudiantes.
El dinero era para crear salones, arreglar las canchas y reemplazar las sillas de los estudiantes. Yo no pude estrenar esos salones porque fueron asignados para los grados de primaria que apenas comenzaban, pero, si me siento orgullosa de que mis hermanas sí tuvieron la oportunidad de usar esas aulas.
Algunas veces mi mamá no podía asistir. Así que mi hermana y yo a veces íbamos por ella. Escuchábamos y le llevábamos la información a mi mamá, y después mi mamá tomaba cartas en el asunto o hacía lo que tenía que hacer.
De esa manera se nos quedó esa enseñanza, de que uno siempre tiene que luchar para poder tener lo que necesita o lo que necesita como individuo, como comunidad.
Convertirse en líder de comunidad
Cuando yo metí a mi hija a la escuela, mi vecina me comentó que había reuniones para padres de parte de la Organización Comunitaria y Asuntos Familiares, conocida como Community Organizing and Family Issues (COFI, por sus siglas en inglés). No me interesaba asistir pero ella seguía insistiendo que estuviera ahí. Un día me dijo que en esas reuniones dan café y pan — a mí me gusta mucho el café.
Fui y me quedé con mi hija menor. Empezaron a hacer preguntas, acerca de la comunidad y del liderazgo y esas preguntas me interesaban.
Aparte de ser voluntaria, era mentora. Tenemos la obligación de ayudar a un grado en los salones y en la cafetería por un año escolar.
Es muy emocionante tratar de servir a mis hijas y a los demás, que se vuelven como nuestros hijos.
Hubo un estudiante que creo que fue lo que marcó totalmente mi vida para continuar siendo voluntaria dentro de las escuelas como padre mentor. Yo no conocía a los estudiantes del grado que me tocó y él estaba en séptimo grado.
Tenía que ir a apoyar al comedor y había un grupo de estudiantes que acababan de almorzar. Dejaron la mesa toda tirada y les hablé con voz baja y respeto. Les dije que sí podrían recoger la basura porque venía otro grupo a comer. Entonces se paró un estudiante y me dijo muchas groserías.
Me sentí muy mal y humillada en ese momento pero no quería que lo lastimen o suspendan porque si lo suspenden, va a perder sus clases e instrucción. Tome días para lidiar con la situación.
Cuando lo vi me acerqué a él y le dije: No te preocupes, no te voy a reclamar nada. Yo estoy aquí por si quieres decirme cosas y quitarte de encima lo que te lastima. Buscame en mi salón, yo soy una persona que está aquí para escuchar todo lo que tú me quieras decir. En la tarde, ese joven fue y entró al salón de los padres mentores. Compartió sobre su vida personal y dificultades familiares.
Me impactó mucho porque empecé a pensar: los estudiantes no son malos. Pasan por situaciones difíciles en la casa que los hacen reaccionar de una manera violenta porque es la única manera más sencilla de sacarse.
Compartí con él que hay profesionales que le pueden ayudar, pero él mencionó que ellos son autoridades aquí. Esa historia me impactó toda la vida y no quisiera que los estudiantes se sientan solos.
También trabajaba con otros padres, trabajamos en actividades con grupos de niñas. Nos compartían que cuando sean grandes y tengan hijos, van hacer lo mismo que nosotros. Les gustaban las actividades, que podían compartir todo y que las entendiéramos.
Casi siempre soy voluntaria, aunque mis hijos terminaron la escuela en CPS, me gusta apoyar. Al involucrarse como padre le manda al niño el mensaje de que la escuela es importante y ellos van a pensar lo mismo.
Los niños de mi comunidad me conocen. Una vez, estaba caminando en Hermosa y venían varios muchachos caminando. Uno de ellos corrió hacia mí y gritó mi nombre hasta acercarse a mi.
Creo que ver que los estudiantes se sienten agradecidos con uno como padre, consejera o como voluntario es de las gratificaciones más grandes que puede tener. Estuve trabajando y apoyando la última elección aunque mis hijos no sigan en CPS.
La próxima elección de la junta escolar
Cuando mi hija entró al high school, me sorprendió mucho ver personas de seguridad con uniforme de policía dentro de la escuela. La escuela es un lugar de aprender, no es una prisión. No me gustaría tener oficiales de recursos en las escuelas.
Trabajé con el Plan de Seguridad Comprensivo Escolar (WSS, por sus siglas en inglés). Lo planeamos entre algunas organizaciones como COFI y POWER-PAC. Fue aprobada en 2021 para apoyar a las escuelas. En 2024, WSS se convirtió en una política a nivel de distrito y nuestro objetivo es tener esta política activa en todos los campus de CPS.
Escuchamos los puntos de vista de los estudiantes y padres para entender lo que los estudiantes necesitan. Nosotros notamos que es importante que nuestros estudiantes tengan los 3 pilares: el apoyo físico, psicológico, y relacional.
Ahorita lo más importante es que los candidatos de la Junta de Educación tengan en cuenta los beneficios para nuestras escuelas y nuestros niños.
Queremos que los padres se enteren y sepan qué son las próximas elecciones de la junta escolar.
Este octubre vamos a organizar un foro de candidatos bilingües para que la comunidad pueda aprender más sobre la elección y quién está corriendo para representarnos. Muchos no tenemos un estatus y no podemos votar. Entonces también hablaré con las personas que sí pueden votar.
Los padres inmigrantes, no venimos a hacerles daño a nadie. Hacemos lo que muchos ciudadanos no hacen y nos preocupamos por la educación y no solamente de nuestros hijos, sino de los demás. Queremos tener espacios seguros para nuestra comunidad.
Esta historia forma parte de Beyond The Classroom, una serie de tres partes de Borderless Magazine que destaca las experiencias de padres, estudiantes y educadores que navegan por las intersecciones de la inmigración, la educación y la vida cívica.
La historia fue producida con el apoyo de Press Forward —una iniciativa que invierte en noticias e información local— y utiliza el método colaborativo "as-told-to" de Borderless Magazine. Para saber cómo elaboramos historias como estas, consulta nuestro explicación visual.
Samantha Monje es estudiante de periodismo de la Universidad Northwestern y becaria de Pathways para Borderless Magazine. Contacte a Samantha en [email protected]