Líderes hispanos trabajan para sobrellevar el escepticismo sobre la vacuna del COVID-19 

Activistas abordan las bajas tasas de vacunación en las comunidades latinas, mientras que enfrentan grandes dificultades, desde teorías conspirativas hasta la desconfianza en el gobierno.

Arriba: La Dra. Marina Del Rios de la Universidad de Salud de Illinois, quien fue la primera persona en recibir una vacuna de COVID-19 en Chicago, recibió su segunda y última dosis en el Hospital Norwegian American el martes pasado. Ashlee Rezin García / Sun-Times

Este artículo, publicado originalmente en inglés por Borderless Magazine, está disponible en español gracias al proyecto “Traduciendo las noticias de Chicago”, del Instituto de Noticias Sin Fines de Lucro (INN).

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Cuando Jorge Mújica vio recientemente un video de YouTube donde se afirma que las vacunas del COVID-19 contienen células fetales abortivas, no lo podía creer. Se sintió aún más perturbado al día siguiente, cuando vio otro video que traducía esa desinformación al español.

En los últimos meses, el organizador de Arise Chicago —quien lleva años en esta organización que aboga por los derechos de los trabajadores— ha escuchado una amplia gama de dudas contra las vacunas del COVID-19 de la comunidad inmigrante hispana. El raciocinio de los latinos va desde preocupaciones legítimas sobre sus efectos secundarios hasta teorías de conspiración.

Frustrado por la desinformación fuera de control y la falta de materiales educativos en español sobre la seguridad de las vacunas, Mújica decidió tomar las riendas del asunto. En diciembre, desde su apartamento en el barrio de Pilsen de Chicago, Mujica transmitió en vivo por medio de Facebook para educar al público acerca de las vacunas y cómo interactúan con el cuerpo. Desde entonces, el video de unos 80 minutos ha sido visto más de 4,700 veces. 

Jorge Mújica explicó en vivo en Facebook en español sobre qué es una vacuna y cómo interactúa con el cuerpo humano.

“La gente decía que por nada del mundo se vacunaría y que preferirían renunciar a sus trabajos”, dijo Mujica. “Después del video, realmente conseguimos que estas personas dijeran: ‘Estaba en contra, pero lo que dijiste tiene sentido, así que me vacunaré’”.

Chicago entró recientemente a la Fase 1B de la campaña de vacunaciones del COVID-19, etapa que permite a los trabajadores de primera línea y personas mayores de 65 años recibir sus primeras dosis de vacunas. Pero la población latina en Chicago, a pesar de ser unos de los grupos más afectados por la pandemia, está siendo vacunado en menores índices que los residentes blancos.

Aunque activistas como Mujica han tomado la iniciativa de educar a sus comunidades, las ideas erróneas sobre la vacuna y la profunda desconfianza en el gobierno continúan impidiendo que algunos inmigrantes latinos reciban inmunización. Los inmigrantes indocumentados enfrentan obstáculos adicionales, como preocupaciones sobre la posibilidad de tener que revelar su situación migratoria a los funcionarios de salud del gobierno y confusión sobre si son elegibles para recibir la vacuna.

Hasta ahora, los proveedores de salud han administrado más de 190,000 dosis de vacunas en Chicago. Según los funcionarios de la ciudad, los datos que indican la raza y el origen étnico de las personas que están siendo vacunadas no están al día, ya que por lo general los establecimientos de atención médica, que están participando en la campaña, no recopilan este tipo de información. 

El semanario South Side Weekly publica en su cuenta de Twitter mapas que muestran los datos de muertes por COVID-19 y de las personas que han sido vacunadas por código de área. Las áreas donde residen mayormente afroamericanos y latinos tienen el índice de muertes por COVID-19 más altos y las tasas más bajas de vacunación en Chicago. Los mapas son creados por Bea Malsky y Charmaine Runes. Los datos se actualizan diariamente.

El Departamento de Salud Pública de Chicago estimó que solo el 17 por ciento de todas las personas que han recibido una primera dosis son hispanos, aunque los datos del censo muestran que el grupo representa casi el 30 por ciento de la población total de la ciudad.

Esta brecha es alarmante dado que los residentes latinos tienen las tasas de mortalidad más altas por COVID-19 entre los habitantes de Chicago, cuatro veces más que las de los residentes blancos, según datos recientes.

Dicha disparidad llevó a la alcaldesa de Chicago Lori Lightfoot a crear un nuevo plan, anunciado el 25 de enero, para hacer llegar más dosis a las comunidades minoritarias en las áreas más afectadas. El plan Protege Chicago Plus se asociará con organizaciones locales en los vecindarios del lado sur y oeste de la ciudad para establecer centros de vacunación, formar equipos, e implementar estrategias de distribución.

Uno de los mayores desafíos que enfrentarán los funcionarios de la salud pública será superar la desconfianza que hay en contra de las vacunas del COVID-19. Según encuestas de la Fundación Familia Kaiser, publicadas en diciembre pasado, solo el 26 por ciento de los adultos latinos dijeron que recibirían una vacuna lo antes posible, en comparación al 40 por ciento de los adultos blancos. Aproximadamente seis de cada 10 encuestados afroamericanos y latinos dijeron que no saben dónde recibir sus vacunas, mientras que solo la mitad de los adultos blancos dijeron lo mismo. Además, alrededor de un tercio de los adultos latinos no creía que el proceso de desarrollo de la vacuna tomaría en cuenta sus necesidades.

Estos adultos incluyen a personas como un inmigrante mexicano de unos 55 años, quien pidió usar un pseudónimo de “Roberto” debido a preocupaciones de privacidad ya que podría ser atacado por sus creencias. Roberto vive en Logan Square con su familia y construye equipos de procesamiento de alimentos para ganarse la vida.

Como maquinista, Roberto pasa la mayor parte de su jornada laboral en un espacio aislado. Dijo que si su empleador requiere que se vacune, dejará su trabajo.

“La vacuna no nos va a ayudar en absoluto y no se puede confiar en ningún medicamento porque no se sabe lo que contiene”, dijo Roberto. Agregó que el gobierno está dejando que la propagación del coronavirus esté fuera de control para que pueda mantener a la población bajo control. 

Roberto es uno de los cientos de miles de seguidores de Shiva Ayyadurai, un “influencer” indio-estadounidense que usa plataformas en línea como YouTube para promover conspiraciones de “estado profundo” y teorías médicas sin fundamentos científicos. El contenido que presentan estas teorías de conspiración se comparte con frecuencia en los canales de YouTube en español, como GR8 América e Informativo G24, páginas de Facebook y grupos de WhatsApp.

Mientras que su propia hija dio positivo por COVID-19 en octubre pasado, Roberto dijo que no cree que él mismo pueda contraer el virus. No usa mascarilla y dice que no se vacunará.

Si bien la alta desinformación en línea y los canales de redes sociales que desacreditan a los científicos contribuyen a la desconfianza en las vacunas entre los inmigrantes latinos, la aprensión contra el gobierno va más allá de YouTube, según Sofia Zaman, directora ejecutiva de Raise the Floor Alliance, una organización con sede en Chicago que aboga por los trabajadores inmigrantes y de bajos salarios.

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El Departamento de Salud Pública de Chicago ofrece información en español sobre las vacunas. 

“La gente no quiere inyectarse con la llamada ‘vacuna Trump’”, dijo Zaman. “La administración de Trump fue increíblemente hostil y realmente ha hecho que la supremacía blanca crezca como un incendio descontrolado en este país. Por eso ha habido una larga campaña para instigar e infundir el miedo”.

“Hay muchas noticias falsas”, agregó. “Pero al mismo tiempo, la historia de este país y la historia de la industria de la salud no tienen un gran historial. Tenemos que reconocer que han causado mucho daño a nuestras comunidades”.

Esta historia incluye a médicos que esterilizan por la fuerza a latinas y otros inmigrantes. Tan solo este septiembre pasado, una denuncia de un delator reveló que las mujeres detenidas en una instalación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Ocilla, Georgia, fueron presionadas para someterse a procedimientos ginecológicos, incluyendo histerectomías.

Jim Witte, director del Instituto de Investigación sobre Inmigración de la Universidad George Mason, destacó cómo las preocupaciones de los inmigrantes, incluyendo el temor de ser arrestados o deportados, también han exacerbado las dudas sobre las vacunas.

“Existe el temor de que, si uno quiere vacunarse, los funcionarios descubran que no están [en el país] con la documentación requerida”, dijo Witte. “Si un hogar tiene a varias personas indocumentadas, es posible que todo los que residen en ese hogar no estén dispuestos a recibir una vacuna porque no quieren dar su domicilio”.

Si bien ICE aseveró que no llevaría a cabo redadas en o cerca de las instalaciones de atención médica, Witte dijo que décadas de desconfianza, junto con la retórica antiinmigrante difundida por el ex presidente Donald Trump, asechan a millones de familias inmigrantes. En marzo pasado, justo un día antes de que ICE anunciara que “retrasaría las operaciones de cumplimiento” (redadas y arrestos) ante la pandemia, agentes de inmigración equipados con mascarillas N95 realizaron dichas operaciones, informó el periódico Los Angeles Times.

El Departamento de Salud Pública de Illinois ha aclarado que todos los residentes, independientemente de su estatus migratorio pueden recibir las vacunas del COVID-19. Pero en otros estados, mensajes erróneos por parte de funcionarios públicos han incrementado la ansiedad y confusión de los inmigrantes. Por ejemplo, el gobernador de Nebraska Pete Ricketts afirmó falsamente que los inmigrantes indocumentados no son elegibles para la vacuna del COVID-19.

Para resolver estos problemas, los funcionarios federales, estatales y locales deberán reconsiderar sus estrategias de comunicación con el público. Una solución es contar con la ayuda de líderes que sepan manejar las barreras culturales, como Mújica, para actuar como intermediarios con la población hispana. 

“Algunas comunidades de inmigrantes realmente dependen de sus organizaciones locales y su respaldo cultural y linguístico para buscar información sobre salud, especialmente porque algunas de ellas no acuden a un solo centro médico”, dijo Randy Capps, director de investigación de programas de Estados Unidos del Instituto de Política de Migración. Capps sugirió que los funcionarios de salud recluten a intérpretes, activistas que abogan por la salud en los vecindarios hispanos para que trabajen como intermediarios entre los inmigrantes y proveedores de atención médica.

“Estoy optimista de que los inmigrantes aprovecharán la vacuna si está disponible y accesible en un entorno que no presente amenazas”, agregó Capps.

A medida que el estado duplica sus esfuerzos en la campaña de vacunación, más de 70 organizaciones latinas, funcionarios electos y expertos en salud se han unido a la Iniciativa Latina COVID-19 de Illinois, una alianza que utiliza campañas bilingües para educar a las comunidades latinas sobre el coronavirus. Mújica, en colaboración con Arise Chicago, ha estado involucrado en dicha iniciativa, la cual lleva nueve meses en pie, desde junio. Al principio, era difícil lograr que los funcionarios de la salud pública participaran en sus reuniones, dijo, “pero ahora nos toman en serio”.

La campaña ha distribuido una serie de folletos informativos sobre el coronavirus en inglés y español. La alianza lanzará nuevos materiales bilingües este mes para abordar las preocupaciones de la comunidad sobre las vacunas, según un vocero de esta alianza. La Iniciativa también está presionando para que se implemente una ordenanza en Chicago que obligue a todos los empleadores a publicar información del Departamento de Salud en los lugares de trabajo para que los trabajadores inmigrantes puedan acceder fácilmente a información sobre las vacunas.

Por su cuenta, Mujica continúa difundiendo información y educando a la comunidad hispana. Por cierto, el Consulado de México en Chicago lo ha invitado a vacunarse por televisión en vivo en las próximas semanas. Mujica espera que un promoción como esa pueda convencer a más hispanos de que las vacunas del COVID-19 son seguras y vitales para su salud y seguridad.

“La vacuna ya ha sido estudiada. Ha cumplido con cada paso de cómo se desarrolla una vacuna”, dijo Mújica. “Debería ser fácil para las personas obtener la información”.

Traducido por Marcela Cartagena


Esta historia es parte del colaborativo Solving for Chicago, un esfuerzo de varias redacciones para cubrir a los trabajadores considerados “esenciales” ante el covid-19 y cómo la pandemia ha reorientado el empleo.Es un proyecto de Local Media Foundation con apoyo de Google News Initiative y Solutions Journalism Network. Los 19 integrantes incluyen medios impresos, digitales y de radiodifusión: WBEZ, WTTW, the Chicago Reader, the Chicago Defender, La Raza, Shaw Media, Block Club Chicago, Borderless Magazine, the South Side Weekly, Injustice Watch, Austin Weekly News, Wednesday Journal, Forest Park Review, Riverside Brookfield Landmark, Windy City Times, the Hyde Park Herald, Inside Publications, Loop North News y Chicago Music Guide.

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